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El
Bibliobús Escolar de Zamora empezó a funcionar en 1985. En
un momento en el que el volumen de préstamos entre los niños
y jóvenes ya estaba consolidado, se planteó la misión de
consolidar el hábito lector así como la concepción de
lectura como placer. Para ello se fijaron objetivos operativos
tales como incidir en una mejor comprensión lectora, mejorar
los niveles de información, dinamizar la lectura, apoyar la
docencia con préstamos de aula y los recursos de la
Biblioteca Pública del Estado en Zamora, incorporar al
Bibliobús en la programación anual de los centros educativos
y colaborar en la organización de la Biblioteca Escolar de
cada uno de ellos.
Ello
supuso la planificación de un servicio diferente al del resto
de bibliobuses de la provincia, pues además del préstamo de
documentos se hizo hincapié en la necesidad de desarrollar
actividades de animación lectora de forma paralela y
complementaria.
Como
su nombre indica, su actividad se centra en la población de
los centros educativos rurales, con los que hubo que mantener,
desde un principio, una estrecha colaboración. Primeramente
se seleccionaron 24 centros de educación primaria y
secundaria, para ser visitados seis veces durante el curso.
Su
personal lo componen un bibliotecario, que también hace las
veces de conductor, dos técnicos de animación a la lectura y
la Oficina Técnica del Centro Provincial Coordinador de
Bibliotecas de Zamora. Mientras el bibliotecario gestiona el
préstamo y el servicio de información y referencia, los técnicos
desarrollan sus actividades en las aulas y recogen las
sugerencias de los profesores. Por su parte, la Oficina Técnica
se encarga de adquirir y preparar técnicamente todos los
documentos del bibliobús, así como auxiliarle en todas
aquellas necesidades que le surjan.
Las
actividades de animación y del préstamo están dispuestas
para no coincidir entre sí, en un horario establecido
anualmente por el propio centro escolar.
Según
las edades, se va descendiendo a distintos niveles en el
desarrollo del préstamo, desde visitas guiadas con el
profesor y préstamos colectivos de aula, para la población
infantil, hasta el préstamo individual y orientado de alumnos
y profesores, la formación de usuarios, y el apoyo técnico a
la Biblioteca del centro, para los alumnos de secundaria y
bachillerato.
En
la animación lectora sucede lo mismo, desde la narración
como actividad base para la población infantil, hasta la
presentación de obras literarias agrupadas por distintos
criterios para los alumnos de secundaria.
Para
ampliar información:
·
Crespo
González, José. “El Bibliobús Escolar de Zamora”. En: Congreso
Nacional de Bibliotecas Móviles (1º. 2002. San
Ildefonso-La Granja, Segovia)
(PDF-87 KB)
·
Premio
al Bibliobús Escolar de Zamora.
(HTML)
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